
El delicioso sabor de la Lemon Pie casera perduraba en mi boca mientras se dispersaba el olor a tabaco con vainilla que solía fumar mi padre en su pipa durante el verano. Era una noche completamente despejada en la que se podía ver la mayoría de las estrellas y no corría una gota de aire. Escuchaba a los grillos cantar al unísono y las voces lejanas de los integrantes de mi familia sentados en el quincho mientras hacían la sobremesa.
Yo estaba a algunos metros alejada de ellos, sentada en el pasto humedecido por el rocío caído horas antes. Cerré mis ojos luego de observar las estrellas.
“Hey, Lis” escuché una voz a mis espaldas mientras me acariciaban el hombro “Vamos a caminar un rato” murmuró a mi oído y me tendió una mano para ayudarme a levantar del suelo. Asentí y luego de pararme, empezamos a caminar de la mano por el parque en silencio hasta que fue interrumpido por él.
“¿En qué piensas?” dijo dirigiéndome una mirada directa a los ojos.
Luego de algunos segundos le respondí “En el futuro, Har”
“Hmm…” murmuró asintiendo mientras miraba al frente. “¿Yo estoy en él?”
Esa pregunta me tomó totalmente de sorpresa y como le quería seguir el juego. “No sé ¿Tú quieres estar?” dije sonriendo aunque me estaba muriendo de miedo ante cual podía ser la respuesta.
Él dejó de caminar y me miró muy serio “¿A qué te refieres con eso? ¿No quieres que esté en tu futuro?”
Empecé a divisar un toque de decepción y terror en sus ojos y le dije “No, Harry, no es eso a lo que me refiero… Es sólo que tengo mucho miedo”
Ya era hora de decirle, de dejar de ocultar cosas, su expresión pasó a ser una de confusión. “¿Miedo?”
“Harry, es que…” no podía evitar el temblor en mi voz, es que el sólo pensamiento de que me abandonara “No sé cual puede ser tu reacción… y…”
Miró mis manos y las tomó entre las suyas, acariciándolas. Me miró a mí y dijo “Lis, ya sé que estás embarazada” y me dirigió una pequeña sonrisa.
¡¿Cómo?! ¿Cómo podía ser? Me quedé petrificada y mi cara de sorpresa debe de haber sido tal que él se asustó.
“¿Cómo?” mi voz apenas era audible ya que tenía un nudo en la garganta.
“Danny me dijo…” susurró mirando al suelo “Eileen le había contado… y ya conoces a Danny, es uno de mis mejores amigos, era obvio que me iba a contar… Sólo que…” yo lo seguía mirando mientras él iba subiendo la mirada hacía mí “Me dolió enterarme por Danny y desde el día que me lo contó me estuve muriendo por saber por qué no me lo habías dicho tú misma. Es decir, tenía el derecho a saber primero, ¿no?”
Sentía cómo mis ojos se llenaban de lágrimas y caían por mis mejillas “Es sólo que… tenía mucho miedo de tu reacción” logré decir entre sollozos “No sabía si tu estarías contento, enojado, confundido, no lo sabía… y sigo sin saberlo. Además, cuando te lo dijera quizás no ibas a querer saber nada más ni de mí ni de este bebé y…” traté de continuar pero fui interrumpida por él.
“¡Shh!” exclamó Harry mientras extendía sus brazos para abrazarme, a los cuales recurrí inmediatamente para refugiarme. “Por favor, Lis ¿realmente creías que yo me iría y te abandonaría con tu hijo? Es decir, nuestro hijo… ¿no? ¿O hay algo más que me estás ocultando?” preguntó Harry con una sonrisa.
“No seas tonto, Har” susurré con una pequeña sonrisa entre sollozos.
Sentí que me daba un pequeño beso en la cabeza.
“Perdón, Harry” susurré nuevamente con los ojos cerrados abrazándolo más fuerte “Realmente lo siento, fui una tonta en no decírtelo. Te necesitaba”
“No hay problema, amor. Ahora tú y ese bebé son lo más importante que tengo en la vida y lo que más amo” murmuró a mi oído y aganchándose lentamente, apoyó su mejilla contra mi vientre mientras seguía rodeando mi cuerpo con sus brazos.
“Te amo, bebé Judd” dijo en una voz apenas audible y luego me besó suavemente la panza. Se paró y miró directo a mis ojos llorosos “A usted también la amo, señora Judd”
“¡¿QUÉ?!” y por segunda vez en la noche me quedé petrificada.
Mi miró con una sonrisa y dijo “Ya que vamos a tener un bebé, creo que es hora de que formalicemos nuestra relación… ¿Qué te parece? Lis, ¿quieres ser mi esposa?”
A esa altura de la noche ya no sabía si ponerme a saltar, reír, llorar o hacer todo eso junto.
Solamente pude asentir con una sonrisa y las lágrimas que caían por mis ojos. Él puso una cara de felicidad que jamás le había visto y se acercó para darme un beso tierno y apasionado. Uno de los mejores que habíamos tenido.
Luego del beso, nos quedamos algunos segundos abrazados. Tan sólo compartiendo todo nuestro amor en un abrazo.
“¿Ya le contaste a tu familia sobre el bebé?” murmuró él a mi oído.
“A mi hermana” dije mirando sus ojos celestes.
“¿A Rose solamente? Es decir, que a tus padres no” afirmó con una sonrisa y continuó “Perfecto, así se lo podremos decir juntos”
“¿En serio me ayudarías a decirles?” le pregunté sin poder creerlo. Tener que decírselo a mis padres era lo que más me asustaba de todo.
“Por supuesto, es lo menos que puedo hacer, amor” susurró acariciándome las mejillas y luego agregó “Nunca estuve tan feliz y asustado como ahora” y se rio nerviosamente.
“Yo tampoco” susurré con los ojos cerrados y mi cara apoyada sobre su pecho “Aunque estar contigo me hace sentir más segura que nada”
“¿Entonces te parece bien si les decimos ahora a tus padres?” dijo pasando sus dedos por entre mi cabello mientras giraba la cabeza para mirar hacia donde estaba mi familia reunida.
“Claro” susurré con un tono medio inseguro por lo que pasaría pero sabía que él iba a estar para apoyarme.“Vamos, Lis” dijo y comenzamos a caminar por el parque. Él tenía un brazo por encima de mis hombros y lo último que dijo en ese recorrido hasta el quincho fue “Amor, solamente tienes que estar segura de que yo siempre estaré en tu presente y futuro”
Yo estaba a algunos metros alejada de ellos, sentada en el pasto humedecido por el rocío caído horas antes. Cerré mis ojos luego de observar las estrellas.
“Hey, Lis” escuché una voz a mis espaldas mientras me acariciaban el hombro “Vamos a caminar un rato” murmuró a mi oído y me tendió una mano para ayudarme a levantar del suelo. Asentí y luego de pararme, empezamos a caminar de la mano por el parque en silencio hasta que fue interrumpido por él.
“¿En qué piensas?” dijo dirigiéndome una mirada directa a los ojos.
Luego de algunos segundos le respondí “En el futuro, Har”
“Hmm…” murmuró asintiendo mientras miraba al frente. “¿Yo estoy en él?”
Esa pregunta me tomó totalmente de sorpresa y como le quería seguir el juego. “No sé ¿Tú quieres estar?” dije sonriendo aunque me estaba muriendo de miedo ante cual podía ser la respuesta.
Él dejó de caminar y me miró muy serio “¿A qué te refieres con eso? ¿No quieres que esté en tu futuro?”
Empecé a divisar un toque de decepción y terror en sus ojos y le dije “No, Harry, no es eso a lo que me refiero… Es sólo que tengo mucho miedo”
Ya era hora de decirle, de dejar de ocultar cosas, su expresión pasó a ser una de confusión. “¿Miedo?”
“Harry, es que…” no podía evitar el temblor en mi voz, es que el sólo pensamiento de que me abandonara “No sé cual puede ser tu reacción… y…”
Miró mis manos y las tomó entre las suyas, acariciándolas. Me miró a mí y dijo “Lis, ya sé que estás embarazada” y me dirigió una pequeña sonrisa.
¡¿Cómo?! ¿Cómo podía ser? Me quedé petrificada y mi cara de sorpresa debe de haber sido tal que él se asustó.
“¿Cómo?” mi voz apenas era audible ya que tenía un nudo en la garganta.
“Danny me dijo…” susurró mirando al suelo “Eileen le había contado… y ya conoces a Danny, es uno de mis mejores amigos, era obvio que me iba a contar… Sólo que…” yo lo seguía mirando mientras él iba subiendo la mirada hacía mí “Me dolió enterarme por Danny y desde el día que me lo contó me estuve muriendo por saber por qué no me lo habías dicho tú misma. Es decir, tenía el derecho a saber primero, ¿no?”
Sentía cómo mis ojos se llenaban de lágrimas y caían por mis mejillas “Es sólo que… tenía mucho miedo de tu reacción” logré decir entre sollozos “No sabía si tu estarías contento, enojado, confundido, no lo sabía… y sigo sin saberlo. Además, cuando te lo dijera quizás no ibas a querer saber nada más ni de mí ni de este bebé y…” traté de continuar pero fui interrumpida por él.
“¡Shh!” exclamó Harry mientras extendía sus brazos para abrazarme, a los cuales recurrí inmediatamente para refugiarme. “Por favor, Lis ¿realmente creías que yo me iría y te abandonaría con tu hijo? Es decir, nuestro hijo… ¿no? ¿O hay algo más que me estás ocultando?” preguntó Harry con una sonrisa.
“No seas tonto, Har” susurré con una pequeña sonrisa entre sollozos.
Sentí que me daba un pequeño beso en la cabeza.
“Perdón, Harry” susurré nuevamente con los ojos cerrados abrazándolo más fuerte “Realmente lo siento, fui una tonta en no decírtelo. Te necesitaba”
“No hay problema, amor. Ahora tú y ese bebé son lo más importante que tengo en la vida y lo que más amo” murmuró a mi oído y aganchándose lentamente, apoyó su mejilla contra mi vientre mientras seguía rodeando mi cuerpo con sus brazos.
“Te amo, bebé Judd” dijo en una voz apenas audible y luego me besó suavemente la panza. Se paró y miró directo a mis ojos llorosos “A usted también la amo, señora Judd”
“¡¿QUÉ?!” y por segunda vez en la noche me quedé petrificada.
Mi miró con una sonrisa y dijo “Ya que vamos a tener un bebé, creo que es hora de que formalicemos nuestra relación… ¿Qué te parece? Lis, ¿quieres ser mi esposa?”
A esa altura de la noche ya no sabía si ponerme a saltar, reír, llorar o hacer todo eso junto.
Solamente pude asentir con una sonrisa y las lágrimas que caían por mis ojos. Él puso una cara de felicidad que jamás le había visto y se acercó para darme un beso tierno y apasionado. Uno de los mejores que habíamos tenido.
Luego del beso, nos quedamos algunos segundos abrazados. Tan sólo compartiendo todo nuestro amor en un abrazo.
“¿Ya le contaste a tu familia sobre el bebé?” murmuró él a mi oído.
“A mi hermana” dije mirando sus ojos celestes.
“¿A Rose solamente? Es decir, que a tus padres no” afirmó con una sonrisa y continuó “Perfecto, así se lo podremos decir juntos”
“¿En serio me ayudarías a decirles?” le pregunté sin poder creerlo. Tener que decírselo a mis padres era lo que más me asustaba de todo.
“Por supuesto, es lo menos que puedo hacer, amor” susurró acariciándome las mejillas y luego agregó “Nunca estuve tan feliz y asustado como ahora” y se rio nerviosamente.
“Yo tampoco” susurré con los ojos cerrados y mi cara apoyada sobre su pecho “Aunque estar contigo me hace sentir más segura que nada”
“¿Entonces te parece bien si les decimos ahora a tus padres?” dijo pasando sus dedos por entre mi cabello mientras giraba la cabeza para mirar hacia donde estaba mi familia reunida.
“Claro” susurré con un tono medio inseguro por lo que pasaría pero sabía que él iba a estar para apoyarme.“Vamos, Lis” dijo y comenzamos a caminar por el parque. Él tenía un brazo por encima de mis hombros y lo último que dijo en ese recorrido hasta el quincho fue “Amor, solamente tienes que estar segura de que yo siempre estaré en tu presente y futuro”
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